Las claves del buen diseño, clásicos atemporales por los que no pasa el tiempo.

LO FUNDAMENTAL EN EL BUEN DISEÑO

La primera y fundamental es que el buen diseño no está sujeto a ninguna moda efímera, sus creaciones se convierten en clásicos por los que no pasa el tiempo y cuyos diseños siguen vigentes.

El mejor ejemplo de esto son los atemporales diseños de la Bauhaus, escuela fundada en 1919 por Walter Gropius en Alemania, que transformó la estética del siglo XX, creando un antes y un después en diseño de mobiliario, arquitectura, pintura, grafismo… Han pasado 100 años desde su creación y sus icónicos diseños permanecen inalterables.

Como este año se conmemora el centenario de la creación de la  Bauhaus, vamos a celebrarlo repasando algunas de sus creaciones, que son iconos indiscutibles de la decoración y grandes referentes del buen diseño. 

La prueba de la gran influencia que ha ejercido la Escuela Bauhaus  la tenemos en lo familiar que nos resulta su estilo, pasando a decorar el día a día de nuestras vidas. Y es  a lo que nos referimos con el “estilo Bauhaus” 

Walter Gropius defendió el principio de que un objeto “debe cumplir su función en forma práctica”  por eso, los objetos han de ser simples y útiles, y su propia simplicidad los hace bellos.  

Y es aquí donde encontramos otro de los grandes secretos del buen diseño, y es que este se ha de distinguir por su funcionalidad y elegancia.

Las piezas de la Bauhaus se caracterizan por un diseño basado en líneas funcionales y libres de artificios decorativos.   

Silla Wassily (1925-1926)

Diseño de  Marcel Breuer  Fue un diseño revolucionario ya que era la primera vez que se utilizaban tubos de acero para la fabricación

Silla Barcelona (1929)

Creada por Mies van der Rohe  para la exposición Universal de Barcelona en 1929. Es de los diseños más codiciados e imitados en el mundo de la decoración.

TODO SE TIENE QUE ADAPTAR A NUESTRAS NECESIDADES

Este movimiento adoptó los principios de William Morris y el movimiento artesanal británico, que establecían el principio  fundamental de que el arte no debía ser elitista, sino que debía estar destinado a satisfacer las necesidades de cada uno. Y este principio, que nos encanta, es otra de las claves del buen diseño. Por ello dieron especial importancia a la fabricación en masa y al ahorro de costes de producción.

De esta corriente artística surgieron muchos muebles y objetos decorativos que,  ¡cien años después!,  no sólo perduran en nuestros días, sino que siguen siendo objeto de deseo de los amantes del diseño. 

La Escuela Bauhaus produjo una diversidad increíble de elementos de decoración, muebles, lámparas, juegos de ajedrez, papeles pintados…

 Fue denominada la escuela de arte más importante y de mayor influencia del siglo XX, y marcó las bases del actual diseño industrial que tanto nos gusta. Cuando el movimiento Bauhaus fue prohibido por Hitler en 1933 su influencia ya se había extendido por todo el mundo, ya que muchos de sus discípulos emigraron a América.

Menos es más

El lema de Mies van der Rohe “menos es más”  sintetiza a la perfección la estética racionalista y funcional de la Bauhaus, libre de cualquier artificio decorativo, es precisamente lo que  define a esta Escuela y al buen diseño.   

Mesa Laccio(1924)

Otro de los diseños de Marcel Breuer es el conjunto de mesas Laccio. Sigue la línea de estructura tubular. 

Silla Cesca (1928)

Diseño de Breuer , con una estructura de tubos de acero en voladizo. La  combinación de asiento y respaldo en madera o rejilla le  dan mucha calidez y resulta una combinación perfecta, su uso es de lo más versátil.

Espacios muy personales

Otra de las claves del buen diseño y de las más importantes es su la virtud de convivir  a la perfección con diseños actuales, ayudando con ello a crear espacios muy personales. Un buen ejemplo es la mesa LC6, nuestra preferida.  La podemos encontrar en varios acabados y es perfecta para distintos usos, como mesa de comedor, de reuniones o de escritorio, otorgándoles gran personalidad a los espacios.

Mesa LC6 (1928)

Para la fabricación de la base de esta mesa que Le Corbusier proyectó en 1928, se utilizaron los perfiles ovoides que usaban en aviación para separar las alas de los biplanos. 

El diseño que hoy conocemos tiene su origen a lo largo de la historia, hasta llegar a conformar una estética determinada. Y aquí es donde se encuentra la repercusión de la escuela Bauhaus en el interiorismo. 

La revolución creativa de la Bauhaus representó una nueva forma de pensar, basada en su principio de que “la forma debe de seguir a la función, cada elemento se ha de reducir  a lo esencial, todo debe de adecuarse a su propósito” 

Las claves del buen diseño le deben mucho a su influencia, de hecho, a un siglo de de su nacimiento sus ideas siguen vigentes y siguen siendo un referente. 

La funcionalidad, elegancia, atemporalidad y personalidad del diseño actual siguen la estela de sus creaciones, y son precisamente las claves del buen diseño.  

LO FUNDAMENTAL EN EL BUEN DISEÑO

La primera y fundamental es que el buen diseño no está sujeto a ninguna moda efímera, sus creaciones se convierten en clásicos por los que no pasa el tiempo y cuyos diseños siguen vigentes.

El mejor ejemplo de esto son los atemporales diseños de la Bauhaus, escuela fundada en 1919 por Walter Gropius en Alemania, que transformó la estética del siglo XX, creando un antes y un después en diseño de mobiliario, arquitectura, pintura, grafismo… Han pasado 100 años desde su creación y sus icónicos diseños permanecen inalterables.

Como este año se conmemora el centenario de la creación de la  Bauhaus, vamos a celebrarlo repasando algunas de sus creaciones, que son iconos indiscutibles de la decoración y grandes referentes del buen diseño. 

La prueba de la gran influencia que ha ejercido la Escuela Bauhaus  la tenemos en lo familiar que nos resulta su estilo, pasando a decorar el día a día de nuestras vidas. Y es  a lo que nos referimos con el “estilo Bauhaus” 

Walter Gropius defendió el principio de que un objeto “debe cumplir su función en forma práctica”  por eso, los objetos han de ser simples y útiles, y su propia simplicidad los hace bellos.  

Y es aquí donde encontramos otro de los grandes secretos del buen diseño, y es que este se ha de distinguir por su funcionalidad y elegancia.

Las piezas de la Bauhaus se caracterizan por un diseño basado en líneas funcionales y libres de artificios decorativos.   

Silla Wassily (1925-1926)

Diseño de  Marcel Breuer  Fue un diseño revolucionario ya que era la primera vez que se utilizaban tubos de acero para la fabricación de asientos de uso doméstico. En la actualidad la comercializa la firma Knoll. Su asiento y respaldo los puedes encontrar en distintos materiales y colores.

Silla Barcelona (1929)

Creada por Mies van der Rohe  para la exposición Universal de Barcelona en 1929. Es de los diseños más codiciados e imitados en el mundo de la decoración.

Todo se tiene que adaptar a nuestras necesidades

Este movimiento adoptó los principios de William Morris y el movimiento artesanal británico, que establecían el principio  fundamental de que el arte no debía ser elitista, sino que debía estar destinado a satisfacer las necesidades de cada uno. Y este principio, que nos encanta, es otra de las claves del buen diseño. Por ello dieron especial importancia a la fabricación en masa y al ahorro de costes de producción.

De esta corriente artística surgieron muchos muebles y objetos decorativos que,  ¡cien años después!,  no sólo perduran en nuestros días, sino que siguen siendo objeto de deseo de los amantes del diseño. 

La Escuela Bauhaus produjo una diversidad increíble de elementos de decoración, muebles, lámparas, juegos de ajedrez, papeles pintados…

Fue denominada la escuela de arte más importante y de mayor influencia del siglo XX, y marcó las bases del actual diseño industrial que tanto nos gusta. Cuando el movimiento Bauhaus fue prohibido por Hitler en 1933 su influencia ya se había extendido por todo el mundo, ya que muchos de sus discípulos emigraron a América.

Menos es más

El lema de Mies van der Rohe “menos es más”  sintetiza a la perfección la estética racionalista y funcional de la Bauhaus, libre de cualquier artificio decorativo, es precisamente lo que  define a esta Escuela y al buen diseño.   

Mesa Laccio(1924)

Otro de los diseños de Marcel Breuer es el conjunto de mesas Laccio. Sigue la línea de estructura tubular. 

Silla Cesca (1928)

Diseño de Breuer , con una estructura de tubos de acero en voladizo. La  combinación de asiento y respaldo en madera o rejilla le  dan mucha calidez y resulta una combinación perfecta, su uso es de lo más versátil.

Espacios muy personales

Otra de las claves del buen diseño y de las más importantes es su la virtud de convivir  a la perfección con diseños actuales, ayudando con ello a crear espacios muy personales. Un buen ejemplo es la mesa LC6, nuestra preferida.  La podemos encontrar en varios acabados y es perfecta para distintos usos, como mesa de comedor, de reuniones o de escritorio, otorgándoles gran personalidad a los espacios.

Mesa LC6 (1928)

Para la fabricación de la base de esta mesa que Le Corbusier proyectó en 1928, se utilizaron los perfiles ovoides que usaban en aviación para separar las alas de los biplanos. 

El diseño que hoy conocemos tiene su origen a lo largo de la historia, hasta llegar a conformar una estética determinada. Y aquí es donde se encuentra la repercusión de la escuela Bauhaus en el interiorismo. 

La revolución creativa de la Bauhaus representó una nueva forma de pensar, basada en su principio de que “la forma debe de seguir a la función, cada elemento se ha de reducir  a lo esencial, todo debe de adecuarse a su propósito” 

Las claves del buen diseño le deben mucho a su influencia, de hecho, a un siglo de de su nacimiento sus ideas siguen vigentes y siguen siendo un referente. 

La funcionalidad, elegancia, atemporalidad y personalidad del diseño actual siguen la estela de sus creaciones, y son precisamente las claves del buen diseño.